Los becerros de Yahvé

Bull Backgrd

Uno de los episodios más conocidos de la Biblia es la adoración del becerro de oro del Éxodo, popularizado por el clásico del cine «Los Diez Mandamientos» de 1956 y tomado como hecho verídico por judíos, cristianos y musulmanes pese a lo inverosímil del relato, puesto que de haber sido verdad, nadie en la historia de la humanidad hasta el día de hoy tuvo mejor evidencia que aquellos hebreos sobre la existencia de Yahvé, pero decidieron dejar de creer tras apenas 40 días sin milagros dignos de Hollywood.

Pero el interesante mito tiene su origen en un hecho real menos conocido por el público general y que aparece en la misma Biblia. Se trata de la división del reino davídico en el Reino de Judá al sur e Israel al norte, cerca del año 930 a. e. c.

El rey de Israel, Yeroboam, preocupado porque el culto oficial se centraba en la capital de Judá, decidió fabricar un reemplazo al Arca de la Alianza de Jerusalén, instalando dos bueyes de oro en los dos extremos de Israel, en imitación de los dos bueyes alados del arca conocidos como los querubines (la palabra «becerro» tendría un tono despectivo para referirse a la copia ilegítima).

Los bueyes de Judá

«Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo (…) Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel» Éxodo 25:19-22

22515516937_852f954490_k

Los bueyes de Israel

«Y dijo Yeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David,  (…) Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: (…) he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso uno en Bet-El, y el otro en Dan» 1Reyes 12:26-29

Resulta sorprendente imaginar a los querubines como bueyes alados, puesto que las representaciones occidentales de estos se basan en la mitología griega, pero la misma Biblia indica que un querubín era, esencialmente, un buey. (Ez 1:10; 10:14), al igual que sus contrapartes asirias llamadas Kirubu o Shedu.

3358864885_51afd21b82_z
Shedu asirio – Musée du Louvre AO 19857, 721-705 a. e. c.

Comprendiendo este punto resulta fácil imaginar a Yahvé «Cabalgando sobre un querubín», como se lo describe en varios pasajes bíblicos al igual que sus contrapartes levantinas y mesopotámicas como Baal, Hadad, Teshub y posteriormente Júpiter Doliqueno; algo que ignoraban los pintores medievales y renacentistas que imaginaban al dios cabalgando sobre niñitos alados.

bull gods 2

mengs mary
Yahvé cabalgando sobre un querubín europeizado basado en Eros. “La Anunciación”, Anton Rafael Mengs, 1780-8

Yahvé, el buey

Un aspecto notable del culto instaurado por Yeroboam es que uno de los becerros fue ubicado en Bet-El, «la Casa de Dios» en hebreo, lugar de los primeros altares a Yahvé según Génesis (12:8;35:1-7) por los mismísimos Abraham y luego Jacob. Lo interesante es que a este culto primordial de Jacob se le atribuyen dos nombres divinos en la Biblia, «El Bet-El» (El Dios de Bet-El) y «El Buey de Jacob», traducido en las biblias en español como el «Poderoso» o «Fuerte» (Génesis 49:24; Salmos 132:1-2, 5; Isaías 1:24, 49:26, 60:16), siguiendo el sentido figurado de la palabra hebrea Abbir.

«Mas su arco se mantuvo poderoso, y los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Buey de Jacob» Génesis 49:24

Esto sugiere que el becerro de Yeroboam reinstauró un culto a Yahvé previo a la oficialidad del Templo Jerusalén y el Arca de la Alianza, un culto en que el buey no sólo era un animal asociado a Yahvé, sino que servía incluso de representación divina, igual que en el culto de otros dioses levantinos como El y Baal. Por todos estos motivos sus acciones fueron repudiadas por el reino de Judá y la muerte de sus hijos Abiyah y Nadab (1R 14-15) se atribuyó a su pecado.

En el libro de Éxodo, escrito tras el exilio en Babilonia, se intentó la reunificación de los diversos cultos hebreos («El Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob») mediante el mito de Moisés, atribuyéndole el pecado de Yeroboam a su hermano Aarón, y manteniendo por error el plural en la frase «estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto» (Ex 32:4). También los hijos de Yeroboam sirvieron de molde para los hijos de Aarón, Abihú y Nadab, que también murieron por desobediencia (Lv 10:1-2).

En Resumen

Analizando la evidencia intrabíblica y extrabíblica es posible encontrar vestigios de un culto primordial a Yahvé representado por un buey, al igual que los dioses cananeos El y Baal. Este culto fue dando paso gradual a una religión más abstracta, pero los bueyes y becerros se mantuvieron asociados a Yahvé como animal consagrado en sacrificios y adornos en el Arca y el Templo.

Un intento por revivir el culto original por el rey Yeroboam fue condenado por la oficialidad del judaísmo, terminando por inspirar el mito del becerro de oro de Aarón y encubrir los orígenes de Yahvé como buey sagrado.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s