La profecía que falló una y otra vez…

Uno de los argumentos esgrimidos a favor del supuesto poder profético de la Biblia es la creación del Estado de Israel en 1948 y el regreso de los judíos dispersos por el mundo, sin embargo al analizar cuidadosamente la Biblia es posible encontrar que la famosa profecía aparece tras cada uno de las momentos de dominio extranjero desde Asiria hasta Roma, cambiando de fecha constantemente de uno a otro libro bíblico. Aquí se presentará una sinopsis de las múltiples correcciones a esta profecía.

Notas:
1-Todas las fechas siguen el formato estándar de a. e. c. «antes de la era común» y e. c. «era común».

2-Por la complejidad en los simbolismos de cada profecía, éstas serán analizadas con mayor profundidad en artículos posteriores.

Invasión Asiria: Inicio profetizado de paz eterna tras 701 a. e. c.

El Imperio asirio ya había capturado el reino de Israel y ahora amenazaba al reino de Judá, porque su rey, Ezequías, se había encargado de salvar al remanente de las tribus de Israel (2Cr 30:6-18), reincorporándolos al culto oficial en el Templo y se negaba a pagar el tributo al imperio enemigo.

El asedio de Jerusalén el año 701 a. e. c. por el Imperio Asirio terminó súbitamente por una plaga que causó gran mortandad entre los invasores y poco después el rey asirio fue asesinado en su patria por sus propios hijos.

En ese contexto se escribió la profecía de Isaías 7-9, que describe la invasión asiria y su posterior derrota tras el nacimiento del niño rey que traería luz a las tribus de Israel y cuyo reino tendría paz eterna.

Posteriormente otros autores añadieron partes nuevas profecías al libro, diferenciándose al menos tres autores denominados Proto-IsaíasDeutero-Isaías y Trito-Isaías (el primer, segundo y tercer Isaías), aunque probablemente el actual «Libro de Isaías» incluya añadiduras y ediciones de más personas.

Invasión y cautiverio en Babilonia: Inicio profetizado de paz eterna tras 167 a. e. c.

La nueva potencia extranjera asedió nuevamente al reino de Judá el 597 a. e. c., culminando con la caída de Jerusalén y destrucción del Templo el año 587 a. e. c.

El profeta Ezequiel, tomado cautivo a Babilonia, profetizó que el asedio y posterior cautiverio en Babilonia duraría 430 años (Ez 4:5-6), exactamente igual al exilio en Egipto (Ex 12:40), seguido por una migración y guerra para reconquistar la Tierra Prometida contra el temible pueblo de Gog (Ez 39:11-18), probablemente inspirado en parte en el rey Og que cumplió un rol similar tras el éxodo de Egipto (Dt 3:1-11, Nm 21:31-35).

Tras ello reinaría la paz y se instauraría el Segundo Templo, algún tiempo después del año 167 a. e. c. según la cronología del libro.

Liberación y Reconstrucción gracias a Persia: Profecía de paz eterna desde 539 a. e. c.

Ezequiel no imaginó la revuelta de los medos y persas que terminó con la caída del Imperio Babilonio tras sólo 70 años de reinado (desde el 609 a. e. c., con caída de la capital asiria, Harrán, al 539, con la caída de Babilonia por los persas) y 49 años de cautiverio, instaurándose en su lugar el Imperio Persa cuyo primer emperador, Ciro el Grande, liberó a los esclavos el 539 a. e. c. y promovió que reconstruyeran sus ciudades como estados vasallos del imperio.

Ante esto los judíos aclamaron a Ciro como el Mesías, registrado así en Deutero-Isaías. Por otra parte, el libro de Jeremías, con otras múltiples reediciones al igual que Isaías, profetizó la duración del Imperio Babilonio en sus 70 años (Es difícil determinar si se trata de una genuina profecía o si se escribió tras transcurridos los hechos como otros libros proféticos, puesto que 70 años puede usarse para indicar un período extenso y ambiguo de tiempo), seguidos del regreso de todos los judíos a la Tierra Prometida y paz duradera (Jer 29:10-14, 33:5-9).

«[Yahvé] que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado. Así dice Yahvé a su mesías, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán» – Isaías 44:28-45:1

Imperio Macedonio y Seléucida: Profecía de paz eterna desde 164 a. e. c.

El Templo fue efectivamente reconstruido bajo auspicio persa y la paz duró un par de siglos hasta la conquista por Alejandro Magno y posteriormente del helenizado Imperio Persa Seléucida. Uno de estos emperadores, Antíoco IV Epífanes, destituyó al Sumo Sacerdote, que terminó asesinado el 171 a. e. c., luego Antíoco profanó el Segundo Templo con una imagen de Zeus el 167 a. e. c.. hasta su expulsión por los judíos rebeldes Macabeos el año 164 a. e. c.

Entonces se escribió el libro de Daniel (reconociblemente moderno por sus errores históricos, anacronismos y referencias a las intrigas helenísticas y la rebelión macabea), que reacomodó los 70 años de Jeremías a un nuevo período de Setenta «sietes o semanas de años» (Dan 9:24-27), divididos en dos segmentos no consecutivos. Es decir, se anuncia un primer período de «Siete sietes», 49 años, que abarcan el cautiverio en Babilonia (587-538 a. e. c.) y otro período desde el inicio de la plegaria de Daniel (situada convenientemente según el libro el año 605 a. e. c.) de «sesenta y tres semanas», cuya última semana empieza con el asesinato del Mesías Onías III, tiene la profanación del Templo a media semana y culmina con la restauración del Templo por los Macabeos el año 164 a. e. c., iniciándose nuevamente la paz eterna.

Invasión y Persecución por Roma: Profecía de Fin de los Tiempos y Nueva Jerusalén tras 80-90 e. c.

El restaurado reino de Judá se vio dividido por guerras civiles entre aspirantes al trono hasta que finalmente solicitaron la intervención a Pompeyo el Grande que conquistó Jerusalén el 63 a. e. c. y la instauración de la Dinastía Herodiana el año 40 a. e. c., que acabó con los últimos descendientes de los Macabeos candidatos al trono.

La opresión romana gatillo la Gran Revuelta Judía entre los años 66 y 73 e.c., con la campaña de Vespasiano y posteriormente su hijo Tito que destruyó el Segundo Templo el año 70 e. c.

En este ambiente se generaron las profecías del N.T. respecto a la reconstrucción de Israel y el Templo, con Jesús asegurando en Mt 24:34 que todo acabaría antes que pasara esa misma generación y el libro de Apocalipsis, inspirado en gran medida en Daniel, que reformuló sus simbologías sobre el rey Antíoco IV para que calzaran con la Dinastía Flaviana, identificando a Nerón con La Bestia y anunciando el Final tras el Emperador Domiciano, con un Tercer Templo descendiendo desde el cielo entre de la década del 80 al 90 e. c. para anunciar el regreso de los judíos errantes y el reinado milenario, con paz eterna tras un breve conflicto final.

Actualidad

Finalmente, tras la Segunda Guerra Mundial, con millones de sobrevivientes judíos refugiados por Europa y la influencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se formó el Estado de Israel en 1948, con escasas posibilidades de reconstruir el Templo por la Mezquita de Al-Aqsa y que lamentablemente sigue lejos de alcanzar su prometida paz.

Tabla resumen

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