El Milenio: Satanás liberado nuevamente

Celebrando los primeros mil visitantes a este blog, presentaré un curioso tema: El Milenio

Se denomina así al período de mil años de reinado del Mesías según la mitología cristiana, en que Satanás se encontrará encadenado en el abismo esperando ser liberado para engañar nuevamente a las naciones, reunir un ejército y ser destruido tras un enfrentamiento final, según el Apocalipsis de Juan.

«Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo» – Apocalipsis 20:1-3

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Ilustración de la ‘Biblia de Bowyer’

Muchos han intentado darle sentido al ilógico acto divino de volver a liberar el mal tras un reinado de paz absoluta, siendo típica la explicación de dar una última oportunidad a Satanás de tentar a la gente para discernir entre los humanos realmente buenos, algo que un dios que «conoce el corazón de los hombres» no necesitaría hacer.

Pero el incoherente pasaje calza con el contexto de tradiciones que moldearon el pensamiento judío y cristiano de la época, puesto que existen claros paralelos al mito del encadenamiento de Satanás en la cultura persa y greco-romana.

Azi Zahaka

En el zoroastrismo, la religión predominante del Imperio Persa al que perteneció el territorio judío, existía un mito sobre una serpiente demoníaca llamada Azi Zahaka (o Dahaka, Dahag, Zahhak, Zohak), mencionado en el Avesta, el corpus de textos sagrados del Zoroastrismo. En el mito, el héroe Freydún se enfrentó a la serpiente Azi Zahaka y la encadenó en el monte Damavand, pero que sería liberada tras el milenio paradisíaco del segundo Salvador nacido de una virgen: Ushedarmah, para volver a esparcir mal entre los hombres y morir a manos de Freydún (u otro héroe en otras versiones) en un combate final. Lamentablemente la mayoría del texto del Avesta se encuentra perdido y se conoce solamente por copias posteriores del Imperio Sasánida. Cf. Gran Bundahishn 29:8-9; 33:2,23; Jamasp Namak IV, Dadestan i Denig 37:97, Denkard VII:10, Bahman Yasht 3:56-60, 9:15-23, Shahnameh V:9

«Y la gloria del cielo se yergue sobre él con ese propósito, para que cuando Azi Dahak se libere, se levante y lo aniquile; y una miríada de espíritus guardianes de los piadosos están protegiéndolo. Sobre Dahak, a quien llaman Beverasp, también se dice esto: que Faridún no fue capaz de matarlo cuando lo capturó, y que después lo confinó el Monte Damavand» Gr. Bundahishn 29:8-9

«…la llegada de Ushedarmah, hasta el fin del milenio de Ushedarmah… el aumento de la leche del ganado al máximo…también la disminución del hambre y la sed…el aumento de la humildad y la paz, y la perfección de libertad y gozo en el mundo (…) Y en su milenio se romperán las cadenas de Zohak y el levantamiento de Keresasp para derrotar a Zohak» Dankard VII:10.1-2, 10

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Azi Zahak atado en una caverna en el Monte Damavand

Prometeo

El famoso titán creador de la humanidad fue culpable de entregar el fuego al hombre contra la voluntad de Zeus y recibió el castigo estar encadenado en un peñasco, pilar o el infernal Tártaro, según diferentes versiones del mito, donde un águila acudía a diario a ingerir sus entrañas. Tras 30,000 años fue liberado por Hércules con el beneplácito de Zeus.

«A Prometeo abundante en recursos le ató con irrompibles ligaduras, dolorosas cadenas, que metió a través de una columna y lanzó sobre él su águila de amplias alas. Esta le comía el hígado inmortal y aquél durante la noche crecía por todas partes en la misma proporción que durante el día devoraba el ave de amplias alas. La mató Heracles, ilustre hijo de Alcmena de bellos tobillos y libró de su horrible tormento al hijo de Japeto, dando fin a sus inquietudes no sin el consentimiento de Zeus Olímpico que reina en las alturas» Hesíodo, Teogonía, líneas 520-529, siglo VIII a. e. c.

«Hefestos, ha llegado la hora de que cumplas lo que el padre te ordenó y ates a ese forajido con cadenas de hierro irrompible en la cima de estos abruptos peñascos. Hurtó tu preciado don, el brillante fuego, padre de todas las artes, y lo entregó a los mortales. Justo es, pues, que pague a los dioses la pena merecida. Tal vez así aprenda a resignarse a la dominación de Zeus y a cesar en su oficio de favorecedor de los hombres» Esquilo, Prometeo Encadenado líneas 1-11, siglo V a. e. c.

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Prometeo encadenado por Vulcano – Dirck Van Baburen, 1623

Azazel

El Libro de Enoc (Conocido también como ‘1 Enoc’) elaboró la historia de Génesis sobre los ‘hijos de los dioses’ que bajaron a fornicar con humanas y engendraron gigantes, siendo el documento religioso no canónico de mayor influencia en la Biblia actual (Es citado como canónico por varios libros que sí quedaron en la Biblia, como la Epístola de Judas, 2 Pedro y Apocalipsis).

El principal antagonista del Libro de Enoc es el ángel caído Azazel o Asael, identificado en textos posteriores con la serpiente del Edén, cuyo pecado y condena guarda gran paralelo con el de Prometeo, pero con un carácter maligno similar a la demoníaca serpiente Azi Zahaka, con quien guarda además similitud fonética (El diminutivo ‘Az’ continuó en Persia como el nombre del demonio de la envidia)

«Y Asael enseñó a los hombres a fabricar espadas de hierro y corazas de cobre y les mostró cómo se extrae y se trabaja el oro hasta dejarlo listo y en lo que respecta a la plata a repujarla para brazaletes y otros adornos. A las mujeres les enseñó sobre el antimonio, el maquillaje de los ojos, las piedras preciosas y las tinturas. Y entonces creció la mucho impiedad y ellos tomaron los caminos equivocados y llegaron a corromperse en todas las formas» 1 Enoc 8:1-2

«Y nuevamente el Señor dijo a Rafael: Ata a Asael de manos y pies, y arrójalo en la oscuridad, abre el desierto que está en Dudael y arrójalo en él; bota sobre él piedras ásperas y cortantes, cúbrelo de tinieblas, déjalo allí eternamente sin que pueda ver la luz, y en el gran día del Juicio que sea arrojado al fuego… ve y anuncia …a todos sus cómplices que se unieron con mujeres y se contaminaron con ellas en su impureza, ¡que sus hijos perecerán y ellos verán la destrucción de sus queridos! Encadénalos durante setenta generaciones en los valles de la tierra hasta el gran día de su juicio.» 1 Enoc 10:4-6, 11-12, siglo IV-III a. e. c.

En Conclusión

El concepto del Milenio presentado en el Apocalipisis no tiene precedentes en el judaísmo previo a la influencia persa, pero parece haber sido impuesto como un elemento escatológico prestado en parte del Zoroastrismo, con el maligno demonio Azi Zahak encadenado y liberado tras el Milenio pacífico de una figura similar al Mesías, Ushedarmah, y del demonio judío Azazel, encadenado por ’70 generaciones’ junto a los otros ángeles caídos, amalgamando el concepto maligno persa con los dadores de ciencia de la mitología judía y griega, la serpiente y el titán Prometeo.

Mapa satan
Esquema de la probable influencia cultural del mito apocalíptico

 

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